«Llegó la hora de dejarte llevar por tu instinto , por tu lado creativo. No es momento de calcular, de pensar, ni de dudar: date el poder de tu energía. Hacele caso a esa voluntad poderosa que te impulsa a sentirte más viva»
— Extracto del libro Magas Ilustradas, un tarot para mujeres que hacen magia sin varita. FERA.
Infinidad de veces pienso en el tiempo, en mi vida, en lo que dedico la mayor parte de mi día a día y se me vienen a la mente un montón de cosas. Me pregunto si soy feliz haciendo lo que hago, si me siento completa, que la vida pasa muy rápido. También me hago preguntas, como si las demás personas también se cuestionan constantemente el sistema en el que están insertas y si lo que hacen les da plena satisfacción.
Claramente todos estos pensamientos vienen acompañados muchas veces con el miedo, la incertidumbre, el desaprender lo aprendido y el deseo de disfrutar de nuestra existencia al máximo.
Para disfrutar del aquí y ahora y de lo que hacemos, es necesario descubrirnos. Solo así nos sentiremos completos y podremos dar la mejor versión de nosotros mismos.
Nuestros telentos ¿qué son?
Todos absolutamente todos traemos talentos, muchos de ellos innatos. Un talento es algo que se nos va bien hacer, con lo que nos sentimos cómodos y naturalmente somos buenos, sin esfuerzos.
Los talentos no son únicamente grandes virtudes como ser un músico reconocido, un deportista innato o un chef carismático. Un talento es por ejemplo:
ser entusiasta, ser eficiente, ser productivo, la escucha activa, poseer un pensamiento crítico, ser empático, ser íntegro en cada aspecto de nuestra vida, saber escribir, ser justiciero, tener autodisciplina, saber aconsejar. ¿Lo ves? Son cualidades intrínsecas en cada uno de nosotros que podemos explorar y potenciar para vivir de ellas. No todos tenemos estos talentos y aunque pensemos que son características sencillas, no lo son.
¿Cómo reconocer mis talentos? Ejercicio:
- Preguntarnos a nosotros mismos ¿qué es lo que hago sin esfuerzo? Y si nos animamos, podemos preguntarles a nuestros amigos, familiares, conocidos, en qué sienten que soy buena.
- Otra manera es recordar qué actividades de niña me encantaban, aquellas que me hacían abstraerme del mundo exterior. ¿Me gustaba pintar? ¿Hacer manualidades?
- Preguntarnos qué haríamos de nuestro tiempo, a qué nos dedicaríamos, si no tuviésemos que ganar un sueldo.
Necesitamos de mucha introspección para detectarlos y de otro tanto de valentía para decidirnos cambiar el rumbo y vivir de ellos.
Conociendo nuestros talentos podemos redefinir nuestra vida y a lo que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo. De seguro nos va a ir bien porque es lo que naturalmente sabemos hacer, con lo que vinimos a este mundo.
